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El libro que soñé

Soñé con una nueva clase de libro. Un libro inmersivo y neuronal. Lo encontraba en abandonado en el césped. Tenía la forma de una cabeza de zorro hecha en origami. El papel estaba plegado con mucho cuidado y parecía realmente la cabeza de un zorro, la cabeza hueca de un zorro. Yo sabía, en el sueño, que se trataba de un libro. Para leerlo, sólo tenía que ponerme la cabeza de papel plegado a manera de casco o de máscara. Cuando lo hice, empecé a ver en primera persona lo que veía el personaje principal de este libro: El fantástico señor zorro de Roal Dahl. Lo que veía era una realidad dibujada, ralentizada, colorida. Una hermosa zorra me hablaba… era como vivir las primeras escenas de la película de Wes Anderson. Qué extraordinario libro había encontrado. Esa era mi sensación en el sueño mientras usaba este libro de Origami. Luego me lo quité y ví una librería cerca. Supe que el libro pertenecía a esa librería y entré para ver si podía encontrar más. Había libros de muchas clases. Libros tradicionales. Pero en la vitrina vi un par de copias más del libro que yo había encontrado. Pregunté por el precio. Eran absurdamente baratos. Se trataba del mismo libro pero, como quien compra un sombrero, me los probé todos y con cada uno viví escenas en segunda dimensión fascinantes. Fragmentos de esa historia cuya película me gusta tanto. Más tarde el sueño se tornó en una aventura sórdida, violenta y sexual que no recuerdo bien y tampoco pude controlar pero la parte del libro, de ese libro extraordinario encontrado en el césped, jamás la voy a olvidar. Esa parte se queda en mi cabeza. 

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Etiquetado con sueños,
Publicado el 21:34 27 Agosto 2014
Hacer una película es mejorar la vida, arreglarla a nuestro modo, es prolongar los juegos de la infancia, construir un objeto que es a la vez un juguete inédito y un jarrón en el que colocaremos, como si fuera un ramo de flores, las ideas que tenemos actualmente o de forma permanente. Nuestra mejor película es quizás aquella en la que logramos expresar al mismo tiempo, voluntariamente o no, nuestras ideas sobre la vida y sobre el cine.
François Truffaut. En El Placer de la mirada (Paidós, 1999)
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Etiquetado con françois truffaut, cine,
Publicado el 14:11 13 Junio 2014
Se puede tolerar que alguien guarde veneno en sus armarios, pero no que lo venda como tónico.
— Jonathan Swift. Los viajes de Gulliver. Pág. 103
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Publicado el 15:40 23 Marzo 2014
¿Cuál es el primero de todos los terribles gestos: el que hace que el otro empiece a ser el enemigo? ¿Cómo se puede sospechar, cuando se visten los primeros fastos del amor, la ira frenética que producirá, más tarde, algo tan simple como el ruido que hace alguien al beber de una taza?
— Leila Guerriero. Artículo: Algo maravilloso y original. En: http://cultura.elpais.com/cultura/2013/07/14/actualidad/1373821279_359157.html
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Etiquetado con Leila Guerriero, amor, desamor,
Publicado el 16:26 19 Marzo 2014
No es verdad que todo permanezca dentro de nosotros. Hay cosas que se pierden para siempre. Hay, en el coraje de saberlo, una belleza helada. Aunque hunda un dedo en tu corazón y te lo rompa en pedazos.
— Leila Guerriero. Artículo: Lo que se pierde. En: http://elpais.com/elpais/2014/02/25/opinion/1393331044_124477.html
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Etiquetado con Leila Guerriero, nostalgia, desamor,
Publicado el 16:02 19 Marzo 2014
La mujer —los delicados estambres de su dignidad tensos como los músculos de un cazador— tenía los ojos destrozados por esquirlas de un odio infeccioso. Más tarde, en un aparte, le pregunté si pasaba algo. Me dijo, implacable: “Yo ya no me reconozco en la mujer que él ve. Esa mujer es un ser despreciable. Y yo era su héroe”. Seguimos bebiendo, hicimos chistes malos. Para qué decir lo que se sabe: que, como decía Louis Glück, no es propio de la naturaleza humana amar solo aquello que nos devuelve amor.
— Leila Guerriero. Artículo: ¿Todavía me ves? en: http://elpais.com/elpais/2014/03/11/opinion/1394535216_500685.html
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Publicado el 15:54 19 Marzo 2014
La inquietud ante un muerto no sólo proviene del estupor sentido ante la nada, sino de sospechar que sabe algo que desconocemos.
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Publicado el 15:38 19 Marzo 2014
Todo fue en vano, de modo que se vio obligada a aplicar el remedio supremo, darle de mamar. Confieso que nada me ha repugnado tanto como el ver aquel pecho monstruoso. No encuentro comparación posible para proporcionar al lector curioso una idea de su tamaño, forma y color. Formaba una protuberancia de seis pies y su base tenía un perímetro de dieciseis cuando menos. Su color y el del pezón, que era como la mitad de mi cabeza, estaba salpicado de botones, marcas y señales muy repugnantes. En pie, sobre la mesa, pude verlo todo con detalle, ya que la nodriza se sentó para darle el pecho con más comodidad. Esto me hizo pensar en el hermoso cutis de nuestras damas inglesas, que nos parecen tan bellas porque están hechas a nuestra misma escala, y cuyos defectos no han de verse a través de lentes de aumento; la experiencia nos enseña que la piel más fina y blanca, parece áspera, desigual y mal coloreada.
— Jonathan Swift. Los viajes de Gulliver. Pág. 100
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Publicado el 14:10 19 Marzo 2014
La narración siempre nace horrorosamente defectuosa, siempre constituye una traición repugnante a todas las esperanzas que había puesto en ella.
— David Foster Wallace. La naturaleza de la diversión. Incluído en “En cuerpo y en lo otro” Pag. 187
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Publicado el 9:15 18 Marzo 2014
Se diría que sus múltiples y dolorosas desilusiones (su marido había muerto y andaba muy escasa de dinero) la habían apartado de la corriente de la vida hasta dejarla sentada en sus orillas, desde donde, sin perder un solo instante su melancólica actitud, se entretenía viendo cómo los demás nos precipitábamos hacia el mar.
— John Cheever. Cuentos 2. Pág 182.
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Publicado el 11:29 13 Marzo 2014
Nuestros problemas no están escritos, desde luego, ni en el aire ni en el agua, pero sí mantienen una estrecha relación con los arañazos en los zócalos, con los olores y con nuestras preferencias en muebles y en cuadros; y las diferencias ambientales que encontramos al entrar en esas casas alquiladas son tan pronunciadas como los cambios del tiempo en la playa.
— John Cheever. Cuentos 2. Pág. 176
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Publicado el 11:04 13 Marzo 2014
En el mundo, en sus calles y rostros hay una maldad inevitable.
— John Cheever. Diarios. Pág. 72
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Publicado el 11:01 13 Marzo 2014
Adormilado, llegué a la conclusión de que el placer es una ilusión, el amor, una puta portuaria, etcétera.
— John Cheever. Diarios. Pág. 70
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Publicado el 10:59 13 Marzo 2014
Pero no había pesadilla, había solo realidad, realidad brutal, cargada de muerte y desolación.
Héctor Germán Oesterheld y Francisco Solano López. El Eternauta. pág. 58
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Publicado el 10:58 13 Marzo 2014
Suponga usted una cabeza muy grande, especialmente desarrollada en el occipucio; orejas rebatibles, para aislarse de cualquier ruido en las horas de trabajo; frente surcada por canales profundos; nariz chata, porque la constante proximidad de la mesa donde escribieren concluiría por retraer ese órgano tan sensible; boca en forma de trompa, especialmente útil para fumar sin que el humo molestase a los ojos y para sorber café sin abandonar la escritura; dientes atrofiados por la escasa alimentación, pero cuatro largos y fuertes colmillos con orificio de salida para un veneno mortal para sus congéneres los demás escritores; brazos cortos y de escasa musculatura; dedos torcidos y deformados por el uso constante de la pluma o de la máquina de escribir; uñas aceradas para rascar más eficazmente la cabeza en los instantes de las ideas difíciles, de los atascos penosos; el estómago, como un huevo; pies prensiles, en algunos casos, aptos para manejar una estilográfica… Esto, en cuanto al físico. Su psicología habría de ser ciertamente curiosa: incapacidad para regirse, semejanza casi completa con los morfinómanos, confusión entre lo real y lo soñado, atrofia del sentido de propiedad, por desuso… Sería temerario que estos seres anduviesen solos por la calle.

Fernández Flórez, Wenceslao. “Pérez Zúñiga o la perseverancia”. En Pérez Zúñiga, Juan. Verde y con pintas. Madrid: Atlántida (La Novela de Hoy 294), 1927. 4-5. Citado pro Patricio Pron en http://www.elboomeran.com/blog/539/patricio-pron/400/

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Publicado el 9:27 12 Febrero 2014