El proceso de escritor lleva implícito el fracaso. Si no fracasase en cada novela, no escribiría la siguiente. Si escribiese una novela redonda, diría “ya he acertado”, y pararía. Entonces habría alcanzado el deseo, y alcanzar el deseo es morir.
— Juan José Millás entrevistado por Fermín de la calle (http://ow.ly/aQHuw)
La gente se hace famosa gracias a una o dos producciones, nada más, bastante sorprendente resulta ya que un ser humano tenga una o dos cosas qué decir, y luego la gente administra su decadencia con mayor o menor tranquilidad, con más o menos dolor.
— Michel Houellebecq. La posibilidad de una isla. Pág. 290
Los órganos sexuales son una fuente de placer permanente y disponible. El dios que nos hace desgraciados, que nos ha creado transitorios, vanos y crueles, también ha previsto esta débil forma de compensación.
— Michel Houellebecq. Plataforma. Pág. 189
Vivir sin leer es peligroso, obliga a conformarse con la vida, y uno puede sentir la tentación de correr riesgos.
— Michel Houellebecq. Plataforma. Pág. 86
En una palabra, debemos alcanzar la libertad de la indiferencia, condición que hace posible la perfecta serenidad.
— Michel Houellebecq. La posibilidad de una isla. Pág. 339
If you have no sex, you need ferocity. That’s all.
— Michel Houellebecq. La posibilidad de una isla. Pág. 332
Nunca olvidaría su cuerpo, ni su piel, ni su rostro, y tampoco había sentido nunca con tanta evidencia que las relaciones humanas nacen, evolucionan y mueren de manera completamente determinista, tan ineludible como los movimientos de un sistema planetario, y que es absurdo y vano esperar modificar su curso, por poco que sea.
— Michel Houellebecq. La posibilidad de una isla. Pág. 328
Seguramente el amor, igual que la piedad según Nietzsche, nunca había sido otra cosa que una ficción inventada por los débiles para culpabilizar a los fuertes, para imponer límites a su libertad y su ferocidad naturales. Las mujeres habían sido débiles, en especial a la hora de parir, en sus comienzos necesitaban vivir bajo la tutela de un protector poderoso y a tal efecto habían inventado el amor, pero en la actualidad se habían vuelto fuertes, eran independientes y libres, habían renunciado tanto a inspirar como a experimentar un sentimiento que ya no tenía ninguna justificación concreta.
— Michel Houellebecq. La posibilidad de una isla. Pág. 307
El deseo sexual no solo no desaparece sino que con la edad se vuelve cada vez más cruel, cada vez más desgarrador e insaciable.
— Michel Houellebecq. La posibilidad de una isla. Pág. 285
Ten cuidado con los deseos ridículos, pues es posible que tengas suerte.
— Philip Roth. El pecho. Pág. 43
Es bien sabido que los domingos la gente se va de la ciudad o se esconde en ella.
— Andrés Caicedo. Ojo al cine. Pág. 228
Un vicio muy común de la naturaleza humana: lo que más despierta nuestro interés y nos apasiona es lo que menos nos importa y para lo que, por saber o naturaleza, estamos menos preparados.
— Jonathan Swift. Los viajes de Gulliver. Pág. 180
El mal se convirtió en mi única compañía. La desesperación fue el único legado que él, mi creador, me dejó.
— Frankenstein (versión cómic) Pág. 92
Sólo sé que aquel que forma un vínculo está perdido. El germen de la corrupción ha entrado en su alma
— Epitafio de Joseph Conrad.
Estoy escribiendo estas páginas que nadie leerá, porque espero estar lo bastante lúcido para destruirlas antes de morir.
— Salvatore Satta. Citado por Steiner en The new yorker. Pág. 118