Aunque la zona de lo desconocido se ha ido reduciendo continuamente durante milenios, la mayor parte del cosmos exterior permanece aún sumergida en un depósito infinito de misterio.
— H.P. Lovecraft. El horror en la literatura. Pág. 9
El dolor se acumula, decía mi amigo, eso es un hecho, y cuanto mayor es el dolor, menor es la casualidad.
— Roberto Bolaño. 2666. Pág. 123
Toda virtud, salvo en la brevedad del reconocimiento, carece de resplandor y vive en una caverna oscura rodeada de otros habitantes, algunos muy peligrosos.
— Roberto Bolaño. 2666. Pág. 62
La historia de la humanidad podía resumirse en un combate contra la percepción, creadora infatigable de espejismos.
— Gay Talese. Vida de un escritor. Pág. 152
La realidad es un agujero.
— Gay Talese. Vida de un escritor. Pág. 153
La primera obligación de los amantes es evitar las trampas que les tiende el mundo para abandonar la situación de secreto que les es propia y dejen, de ese modo, de ser reales.
— Gay Talese. Vida de un escritor. Pág. 140
El escritor más puro es el que no escribe.
— Gay Talese. Vide de un escritor. Pág. 104
¿Realmente creía que se trataba de una historia en la que valiera la pena involucrarse? ¿o tal vez solo estaba buscando en Liv Ying una especie de musa, una figura atractiva en medio de un espejismo, que inspiraría mis vagabundeos por China continental, mientras evadía las obligaciones profesionales más apremiantes que me esperaban en casa, sobre mi escritorio, donde estaba luchando con un libro? Me decía que, cuando un escritor tiene un bache creativo en su trabajo, por lo general suele ser muy creativo a la hora de encontrar maneras de escapar de él.
— Gay Talese. Vida de un escritor. Pág. 69
Un millón de años han pasado desde que Agamenón exclamase: “No abráis las puertas, ¿quién demonios necesita un caballo de madera tan grande?
— Woody Allen. Cuentos sin plumas. Pág. 209
La especie humana era tan aterradora como singular, y el hábitat natural de la especie humana era el caos.
— John Cheever. Bullet Park. Pág. 240
Las mujeres que soñaban con un tapado de piel tenían más sentido común que aquellas que soñaban con el cielo.
— John Cheever. Bullet Park. Pág. 240
El amor le parecía un dilema de proporciones universales, provocado por las convulsiones de la naturaleza y de la historia.
— John Cheever. Bullet Park. Pág. 224
En toda la historia de la civilización jamás se ha visto una nación consagrada de modo tan absoluto a la tarea de narcotizarse.
— John Cheever. Bullet Park. Pág. 178
Si el capitalismo norteamericano seguía exaltando a los mercenarios y a los estafadores, la economía degeneraría en la fabricación de toda clase de estupefacientes y formas de vida tales que harían imposible cualquier clase de reflexión o profundidad emocional.
— John Cheever. Bullet Park. Pág. 177
Mi conclusión final es que nuestros sueños son absolutamente universales -traten de prendas de vestir o de entradas para el teatro-, y que si nos conociéramos unos a otros con esa intimidad podríamos tener un mundo mucho más pacífico de lo que estamos dispuestos a imaginar.
— John Cheever. Bullet Park. Pág. 169